martes, 1 de noviembre de 2011

La 12 se parte

Boca está primero, a nueve puntos de su más inmediato perseguidor. Quedan 18 puntos en juego y el equipo se encamina al campeonato. Sin embargo, siempre hay obstáculos en el camino. Y la barra brava se ha metido en el medio.

Hay mucho en juego. Mucho dinero. Muchos “beneficios”, según Di Zeo. No sólo Boca está a punto de consagrarse campeón, sino que es casi un hecho que el xeneize volverá a jugar la Copa Libertadores (está a tres puntos de asegurarse la presencia). ¿Qué implica esto? Viajes, plata, merchandising, más entradas.

Todo tiene que ver con todo. El club vive un año eleccionario que muy probablemente enfrente a dos alianzas políticas: una macrista (Angelici, Salvestrini) y una anti macrista (Ameal, Beraldi y Digón), incluso con la política nacional metida en el medio. El jefe de gobierno Mauricio Macri influyendo sobre sus delfines y el gobierno kirchnerista, con expreso apoyo del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, respaldando a Jorge Ameal.

Las dos facciones. Se reconoce a Mauro Martín como el actual jefe de la barrabrava xeneize. Sin embargo, Rafael Di Zeo, su viejo líder, quiere retomar el control. Y ayer lo demostró. Ya tiene carnet, consiguió entradas e hizo pasar a todo su sector. “Las entradas me las dio un dirigente, pero no puedo decir el nombre”, aseguró “el Rafa”, que estuvo preso por aquella golpiza a hinchas de Chacarita, en un amistoso a puertas cerradas. “Quiero los mismos beneficios que ellos (el grupo de Mauro Martín). Si a ellos no, a mi tampoco, pero si a ellos sí, a mí también”, dijo el ex líder.

El choque inminente. La imagen de Mauro Martín señalando a la tribuna donde estaba Di Zeo y haciendo el gesto de degollar fue claro. Difícilmente esto se resuelva por las buenas. Di Zeo fue tajante hoy, cuando habló con los medios: “Si venían a buscarnos íbamos a pelear, mejor para ellos que no vinieron. Yo digo que va a terminar como ellos quieren que termine”.

Los problemas para Boca. Esta situación podría derivar en inconvenientes para el club. Primero, hay riesgos de que el xeneize no pueda llevar público cuando le toque jugar de visitante. Una de las posibilidades para el encuentro ante Vélez es que Boca reciba 2000 entradas pero que con la condición de garantizar que ninguno de los asistentes será barrabrava. Suena gracioso. Boca también podría perder la localía: Al parecer el grupo de Di Zeo saltó y rompió los molinetes, además de destrozar cámaras de seguridad de la popular sur. El fiscal Walter López analiza medidas, como la suspensión del estadio.

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